martes, 4 de enero de 2011

Hoy es un día diferente.

Mamá preparaba una cena esquisita. El olor llegaba tan dentro de mí, todos mis sentidos puestos en su comida, mis labios y mi lengua se refregaban de ganas de comer.
Mamá siempre decía algo así como que no hay que comer demasiado por que nos enfermamos del estómago, pero yo y mi hermano, eramos oídos sordos y comiamos hasta engordar y explotar.
Un día, recuerdo, que estabamos a la hora del desayuno, Mamá había hecho de esos panqueques que tanto nos gustaban, con manjar. ¡Como me gustaría guardar ese olor en una cajita!
Ahh... ¡qué linda era la vida con Mamá! Pero, los problemas comenzaron a venir, ya nada era como antes, Mamá le ponía más atención a mi hermano y yo debía hacer muchas tonteras para entretenerme. Odiaba las tonteras. Comenzé a escribir un libro, que contaba lo que me gustaba de Mamá... su olor, sus ojos delineados pero no tanto, sus labios casi rojos, Mamá... era la mujer perfecta para mí, yo la amaba, como un cantante ama a su voz, como un globo ama al aire, la amaba, más que a nadie... y lo mejor de todo, es que esa mujer perfecta, era mía, era mi madre.
Por causas del destino, tuve que volver con Papá... lloré para quedarme con mi mamita, pero nada hizo que me pudiera quedar con ella, el dinero influía en la vida de Mamá, no tenía casi nada, lloraba también por que quería ayudar a mi mamita (con eso del dinero), pero era tan pequeña, que no podía hacer más, que vivir una vida relajada con Papá. Así fue.
Cuando cumplí 10 años, supe que Mamá, estaba embarazada... otra vez. Era extraño pensar que otro bebé estaba dentro de lo que alguna vez fue mi hogar; y digo hogar y no casa por que son completamente diferentes; por nueve meses. Lloré cuando Papá me contó eso, no sé si de felicidad o talvez .... angustia de que tuviera ese bebé tan buena suerte, de tener una mamita como ella y yo... no.
Mamá siempre me decía que tuviera paciencia, nunca supe lo que realmente era la paciencia, hasta que la experimenté, esperaba veranos completos, inviernos, otoños y primaveras ... pero Mamá no venía nunca.
Cuando cumplí 12 años, pensé que nunca más vería a Mamá, conocía a mi hermana, pero cuando era pequeña, era un ángel, sus perlitas azules, su nariz de plastilina moldeada, y sus labios, como pétalos de rosa, y su pelo, que más tarde serían risos de oro, verdadero oro. Era la niña más linda que había visto jamás.
 Si Mamá no estaba aquí, no había caso de hacer cosas entretenidas, me quedaba viendo algunos programas o películas en la televisión, esperando que ella llegara, ella no llegaría, estaba lejos, en otra cuidad para ser más exacta. Me dediqué a la danza, al yoga, karate, trapecio, clases de computación, nada era tan entretenido que estar con Mamá, nada era más caluroso que un abrazo de ella, nada me hacía tan feliz...
Hoy tengo 15 años, espero que Mamá venga a buscarme y me lleve con ella, no solo me venga a ver un día...es horriblemente triste ver como se va devuelta, prefiero a veces que no venga, por que me da más pena. Hoy un abrazo de ella no tiene el mismo calor, una conversación con ella, no tiene la misma mágia, hoy ella, ya no es perfecta. Ya no es mi mamita tan amada. Tengo a Diego y a Papá. Y soy feliz con eso.








Quisiera a mi mami aquí para secar todas las lágrimas que derramé.

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